La isla que brillaba

Sinopsis

Redescubrir en plena madurez intelectual como lo hace Teresa Gil Gálvez, que su vocación por las letras no se relaciona centralmente con la información y el comentario periodísticos, transmitidos por los medios impresos o electrónicos, no fue obstáculo infranqueable para que la reportera de múltiples fuentes y pionera de otra, nos entregue —negro sobre blanco—, casi cinco décadas muy bien resumidas sobre los caminos que recorrió o coadyuvó a abrir en el fascinante pero ingrato oficio que no está hecho para los cínicos, como advirtió Ryszard Kapuscinski.

En las páginas que siguen usted gozará los recuerdos de una periodista que literalmente se entregó al ingrato pero fascinante oficio del periodismo, cuando su vocación y deseos eran otros.